La palabra Abnegación procede del latín abnegatio, y según la Real Academia Española significa: “Renuncia voluntaria a los propios deseos, afectos o intereses en beneficio de los demás”.
Asimismo, el concepto de abnegación tiene un profundo fundamento cristiano. La Iglesia enseña que todo discípulo de Cristo está llamado a vivir en espíritu de abnegación, siguiendo el ejemplo de Jesús, que se entregó por amor a Dios y al prójimo. En la Sagrada Escritura, esta actitud se expresa en pasajes como:
-
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16,24).
-
“Cristo se despojó de sí mismo (…) y se humilló obedeciendo hasta la muerte” (Flp 2,6-8).
-
“Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” (Gal 2,20).
Así, el nombre Abnegación no solo nos da identidad, sino que también nos invita a un compromiso permanente de vivir la fe con humildad, entrega y servicio hacia los demás, inspirados siempre en el ejemplo de Cristo.